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7 estrategias para evitar el sufrimiento innecesario

sufrimiento

Hace unos días mientras tomaba un café, un grupo de señoras mayores se sentó en la mesa de al lado. No dejaban de hablar animadamente sobre el sufrimiento y sus infancias.

Era imposible no oírlas.

Entre recuerdos, anécdotas y risas, una de ellas dijo que la frase que más oyó pronunciar a su padre frente a los avatares de la vida fue: “A la vida se viene a sufrir”. A juzgar por la reacción de sus compañeras, su padre no era el único que pensaba así. Es más, parecía ser una visión de la vida compartida por muchos en aquellos tiempos.

Imaginé por un momento lo duras que habrán sido las condiciones de vida de esa generación, y me alegré al pensar lo bien que podemos vivir hoy la mayoría de nosotros.

Sin embargo, la sociedad actual está llena de sufrimiento

Todos tenemos o tendremos un cierto nivel de sufrimiento propio de la naturaleza humana a lo largo de la vida. En algún momento, nosotros mismos y nuestros seres queridos no nos libraremos de envejecer, enfermar y morir. En el mejor de los casos, en ese orden. Es lo que se llama sufrimiento primario y es inevitable.

Hay otro, llamémoslo secundario, mucho más presente entre las personas. Surge cuando no aceptamos el sufrimiento primario y nos peleamos con la realidad por querer que el mundo se adapte a nuestras expectativas.

Incluso, aunque no tengamos un sufrimiento primario (enfermedad, muerte) nos generamos un sufrimiento secundario innecesario y evitable.  A tal punto que encontramos personas que sufren continuamente y hasta puede que no diferencien un tipo de sufrimiento del otro.

“Jamás encontraré otro trabajo como ese”, “mi pareja me dejó, nunca nadie me volverá a querer”, “no confiaré nunca más en nadie”, “estaré sola/o el resto de mi vida”, “¿por qué tuvo que pasarme esto a mí?”…

Pensamientos de este tipo hacen surgir emociones como tristeza, angustia, miedo, preocupación por lo que perderemos (ansiedad) e incluso, podemos caer en depresión si comparamos continuamente lo que teníamos antes con lo que tenemos ahora.

No olvidemos que la depresión se encuentra entre las tres primeras causas de discapacidad y será la primera en 2030 según las previsiones de la OMS.

Cómo se produce el sufrimiento

Las personas nos parecemos en dos aspectos. Por lo general, las circunstancias que  nos ocurren son similares, y por otro, es que estamos llenas de expectativas de cómo debe ser el mundo. Dividimos los sucesos en buenos o malos y decido que solo seré feliz si me tocan los buenos.

Un trabajo para toda la vida, una relación de pareja perfecta, amigos incondicionales…

Cuando un suceso no se adapta a esas expectativas (me despiden del trabajo, discuto con mi pareja, me peleo con un amigo) le pongo la etiqueta de “malo o negativo”, me hace sufrir, no es como TIENE que ser. Estoy decepcionado, me peleo con el mundo y sobre todo SUFRO.

Recurro una y otra vez a los mismos pensamientos buscando razones para seguir pensando lo que ya pensaba.

Y en verdad, los seres humanos pocas veces podemos cambiar los sucesos, hacer que no ocurran. Por más que queramos, no tenemos el control. Lo que sí podemos elegir es la manera en que reaccionamos ante ellos a fin de que no afecten nuestro bienestar psicológico.

7 estrategias para evitar el sufrimiento innecesario

Si como Albert Einstein, piensas que:

Los problemas significativos a los que nos enfrentamos no pueden ser solucionados en el mismo marco de pensamiento en el que los hemos creado

te invito a que pongas en práctica las siguientes estrategias:

#1. Disminuye tus expectativas acerca de cómo debe de ser el mundo. Los trabajos no tienen por qué ser perfectos ni las parejas para toda la vida. Si aceptas que no existen las certezas, tendrás menos posibilidades de decepcionarte y, por lo tanto, de sufrir.

#2. Deja de pensar que si sufres es porque alguien hizo o está haciendo mal las cosas. Siempre, eres tú quien elige cómo reaccionar ante los acontecimientos.

#3. Detén tus pensamientos improductivos ya que lo único que consigues es aumentar tu sufrimiento.

#4. No etiquetes la realidad como buena o mala ya que te niegas la opción de cambiar de opinión.

#5. Aprecia lo bueno que te pasa en el día. No necesariamente algo especial, quizás el compartir un café con un amigo o ayudar a tu hijo con la tarea. Rescatar y valorar lo positivo que te pasa a diario te ayuda a ver que en tu vida hay mucho más aparte de sufrimiento.

#6. Deja de machacarte por situaciones del pasado desde tu perspectiva actual. ¿Te pareces a quién eras 20 años atrás?

#7. Ten en claro cuál es el sentido de tu vida, tus valores, y pregúntate si estás dedicando tiempo a aquello que para ti es importante.

Espero que este post te haya servido para ver que no es necesario agregar más sufrimiento al que inevitablemente todos, tarde o temprano, sentiremos. Y que está bien luchar por construir la vida que te mereces, sin olvidar que la realidad no es como las Matemáticas en que siempre, 2+2=4.

En tus manos está la elección.

Tu acción hace el futuro

 

2 comentarios
  1. Maite
    Maite Dice:

    Gracias Alberto
    Me ha ayudado mucho el blog. Desde la primavera pasada que nos reunimos una serie de adversidades coincidieron en estos meses y las entradas me venían cómo bocanadas de aire fresco y brisa serena para saber como resolver. Gracias

    Responder
    • Dr. Alberto Lafarga
      Dr. Alberto Lafarga Dice:

      Qué bien, Maite que el blog te haya aportado otra perspectiva desde la cual ver los acontecimientos de tu vida. Gracias por el regalo que me has hecho con tus palabras. ¡Disfruta del día!

      Responder

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