¿Cómo decidirse a hacer ejercicio físico?

ejercicio físico

Todos conocemos los beneficios del ejercicio físico, sin embargo, si empezar a practicarlo fue uno de tus propósitos al comenzar el año,  es probable que a esta altura ya te hayas dado por vencida/o.

Por un proceso natural, después de los 30 años de edad y de forma progresiva, vamos perdiendo masa muscular, los huesos se vuelven menos densos y la cantidad de grasa Leer más

Perder peso, ¿A qué nunca lo intentaste así?

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Actualmente el 60% de los españoles quiere perder peso, la mayoría por una cuestión estética y pocos para intentar mejorar su salud. Hay quienes  sienten frustración por haberlo intentado antes sin tener éxito y otros que creen que la única salida está en someterse a una cirugía de reducción de estómago ya que están convencidos de que el problema de la obesidad y el sobrepeso están allí. Leer más

No tienes molde, eres irrepetible

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No tienes molde y por eso eres una maravilla única de la naturaleza, un ser exclusivo y tu lugar en el mundo no lo puede ocupar otra persona. Solo puedes vivir tu vida y no la de los demás, aunque a veces te empeñes en conocer más la de otros que la tuya.

Eres exclusivo y perfecto aunque no aceptes totalmente tu figura o tu aspecto. Leer más

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Despierta tu cuerpo

correrLa vida actual, dinámica, activa y cambiante, transcurre más rápido que lo que muchos quisiéramos mientras que nuestro físico lleva un ritmo más pausado, adaptado a las comodidades que nos brinda el mundo en el que vivimos. A diferencia de los animales en la Naturaleza que se mueven constantemente, seguimos en la cultura del sofá olvidando que la circulación sanguínea y el corazón no se toman vacaciones. Sabemos de los beneficios de una actividad física acorde a nuestras posibilidades y aun así, seguimos viéndola como un sacrificio y no, como una inversión. Se trata de destinar una pequeña parte del día para generar un enorme beneficio para el cuerpo y la mente, ya que influye en el rendimiento de la actividad que desarrollemos a diario, mejora nuestra imagen corporal, oxigena y regenera los músculos aumentando su fortaleza, controla el peso, los niveles de azúcar y colesterol…y una larga lista de pros que retrasan el deterioro corporal.

El cerebro también gana ya que el ejercicio aumenta la liberación de endorfinas, sustancias que generan relajación, felicidad y  bienestar, mejorando el estado de ánimo, disminuyen la ansiedad y previenen el deterioro cognitivo o envejecimiento cerebral. A través de nuevas sensaciones corporales nos sentimos más integrados con nosotros mismos lo que aumenta la autoconfianza y la manera en que nos vemos.

Aunque la mayoría de nosotros ya conoce todos estos argumentos, nos parecen muy lejanos hasta innecesarios en esta etapa de la vida. Tenemos el concepto de que estamos sumamente ocupados resolviendo temas urgentes y por lo tanto, para qué perder mi escaso tiempo libre cansándome. Olvidamos que nuestra salud depende, en gran parte, de las decisiones que tomemos sobre nuestro estilo de vida. Ni más ni menos.

El tiempo y la salud son dos bienes preciosos, que lamentablemente son más apreciados cuando se pierden. Las personas invertimos gran parte de nuestra actividad diaria tras el dinero, bien que queremos acumular y al que generalmente no lo disfrutamos. Por otro lado, si observamos los malos hábitos que de forma sistemática llevamos a cabo, comer mal, fumar, beber sin moderación, movernos poco, parecería que no tenemos tanto interés en propiciar una buena salud.

Si logramos transformar la actividad física en un hábito, más allá de las propias limitaciones, habremos dado un paso importante en la enorme responsabilidad de cuidar nuestra salud y pensamientos y al mismo tiempo, mejorar la autoestima.

Seamos del grupo de personas que hacen y no, del que esperan a que las cosas sucedan. Cuidémonos, activemos nuestro cuerpo y neuronas, tengamos una vida dinámica. Recordemos: somos una obra de arte única irrepetible y valiosa. Somos nuestra responsabilidad.

“Tu acción hace el futuro”

 

Pienso, luego como

 

¿Conoces  th_mid_boteroa alguien que padezca de obesidad o sobrepeso?, ¿eres tú esa persona?. Seguramente, tu respuesta es sí, ya que según el INE (Instituto Nacional de Estadísticas y Censo) el 60% de la población española presenta sobrepeso y el 24,1%, obesidad.

Teniendo en cuenta que el exceso de peso se asocia a una mayor prevalencia de  enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y algunos tipos de cáncer, deberíamos pensar en cómo dar la vuelta a esa tendencia.

En la vida  no siempre  hacemos lo que pensamos  pero sí, conseguimos lo que hacemos. Si tenemos una combinación genética normal, la forma de actuar se basa en patrones mentales grabados en el cerebro. Son conductas aprendidas que van guiando nuestro camino y nuestra salud física, sin utilizar el razonamiento ni la lógica. No dirigimos conscientemente el estado emocional y físico en el que nos encontramos.

El grupo social, la familia en la que crecimos, lo que vivimos y aprendimos, determinan los patrones sobre los que basamos nuestra forma de comer, de movernos y el concepto que cada uno tiene de su propia imagen corporal, con la creencia de que somos de determinada manera. Es decir, la obesidad es un estado patológico generado por un patrón mental  aprendido.

En general, las personas con sobrepeso, prueban reiteradamente distintas dietas y/o buscan el “producto mágico”, estimuladas por la publicidad que les hace visualizar aquello que quieren conseguir, sin tener en cuenta el esfuerzo personal. La mayoría de las veces terminan con sensación de fracaso y una mayor convicción de que su situación fisiológica es para toda la vida y que no son dueños de ella.

Es común que, para no sufrir, como mecanismo de defensa, pasen a la negación inconsciente de su realidad, negando su sobrepeso y tomando actitudes como no sacarse fotos, no mirarse al espejo, no admitir lo que realmente comen, la falta de actividad física, y hasta negar el deseo de bajar de peso por miedo al fracaso.

Todos los patrones de conducta, todas las emociones que generan nuestros pensamientos, se pueden modificar. La posibilidad de ser dueño de tu peso saludable está en tu forma de pensar, evitando la negación (tomando consciencia de la realidad), cambiando los patrones mentales en los que basamos nuestros hábitos y rutina diaria.  Tenemos que dejar las  excusas como ” soy demasiado ansioso/a”, “no tengo tiempo de sentarme a la mesa”, “la fuente  es demasiado tentadora”, “el chocolate me puede”…. esto es lo que queremos creer. La realidad es, que se puede aprender a comer de forma más adecuada y realizar una actividad física gratificante. Para que un nuevo conjunto de hábitos formen un patrón de conductas que nos ayuden a estar mejor, es necesaria la repetición constante teniendo presente nuestro objetivo en cada paso que demos.

Si tienes claro que quieres  bajar de peso, conviene comenzar a modificar tus creencias y tu forma de actuar: comer rápido sin disfrutar de la comida, hacerlo automáticamente (mientras miramos TV, en el cine ), servirnos porciones grandes u obligarnos a terminar todo el plato…

Nos convendría incorporar: comer siempre sentados, con un tiempo entre un bocado y otro, utilizar platos pequeños, beber mucho líquido, actividad física como caminar, subir escaleras. Tener una vida más activa genera energía, bienestar y alegría.

El tener hábitos saludables con respecto a lo que comemos, tomamos y respiramos, está relacionado con nuestra autoestima y auto respeto que son componentes fundamentales  para generar cambios favorables y destrabar el potencial que tenemos.

Porque mas allá de tu peso o tamaño, el poseer patrones de conducta saludables te brindará la posibilidad de progresar en cualquier área de tu vida. La excelencia  comienza por hábitos de excelencia. Recuerda que el amor que irradias a los demás comienza por el amor a ti mismo.

“ Tu acción hace el futuro “