Aceptar a los demás tal como son puede evitarte muchos problemas

aceptar a los demás

Aceptar a los demás tal como son no siempre resulta fácil.

Esperamos que las personas muestren nuestro mismo grado de compromiso, sinceridad, desinterés, hasta que piensen o actúen como nosotros y nos sentimos mal cuando vemos que no es así. Esto puede ser el origen de muchos de nuestros problemas y a menudo, también de grandes decepciones.

La trampa que esconde el no aceptar a los demás

Las relaciones interpersonales están cargadas de expectativas que consideramos lógicas. Los padres esperan ciertos compromisos de parte de sus hijos, las parejas esperan que su compañero sentimental sea de tal o cual manera y los amigos esperan un apoyo incondicional. Depositamos sobre los otros una serie de expectativas y también cargamos con las que han puesto sobre nosotros.

El problema surge cuando lo que esperamos de los demás es lo que nosotros haríamos en su lugar. Si no lo hacen así, los juzgamos, nos enfadamos o nos sentimos decepcionados.

Aceptar a los demás como son implica asumir una actitud menos demandante y más abierta. A la larga, también nos permitirá ser más felices ya que nos evitará continuas decepciones y frustraciones.

Dejar de esperar demasiado es el primer paso para aceptar a los demás

Asumamos que los otros pueden fallarnos de la misma manera en que nosotros podemos fallarles a ellos por mil motivos diferentes. Por lo tanto, en vez de esperar demasiado de los demás, sería más inteligente esperar más de nosotros mismos. Para ello:

#1. Deja de pelearte con la vida.

Asume que nadie es perfecto, tampoco tú lo eres. Querer que la gente piense y crea exactamente como nosotros  representa un reto para nuestra estabilidad emocional y una fuga de energía que dificulta focalizarnos en lo que es realmente importante: nuestro bienestar.

 #2. Practica la aceptación.

Al aceptar a los demás como son también disminuyes tus expectativas y les das “libertad” para que actúen según sus valores y deseos. Lo que es válido para ti, no tiene que ser válido para los demás.

#3. Asume que tu felicidad depende de ti.

A veces, puede ocurrir que depositamos nuestra felicidad en lo que esperamos de los otros, en lo que hacen, dicen o sienten. Si los aceptas como son, dejas de estar pendiente de sus comportamientos y así no los haces responsables de tu felicidad. Asegúrate de que tus expectativas no sean una excusa para ser infeliz.

Aprende lo que puedas de los demás pero no intentes cambiarlos. Es una enorme pérdida  de energía que utilizarías mucho mejor para trabajar en aquello que puedes cambiar: tu propia zona de influencia.

Si  quieres que los demás te acepten tal como eres, juega limpio y acéptalos tú también tal como son.

Comparto contigo esta enseñanza de Fritz Perls:

Yo soy Yo

Tú eres Tú

Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas

Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.

Si en algún momento nos encontramos

Será maravilloso

Si no, no puede remediarse.

Falto de amor a mí mismo

Cuando al intentar complacerte me traiciono.

Falto de amor a ti

Cuando intento que seas como yo quiero

En vez de aceptarte como realmente eres”.

 

Un abrazo.

Tu acción hace el futuro

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