¿Crees que tienes poca fuerza de voluntad?

Muchas personas creen que sus vidas podrían mejorar si tuvieran más fuerza de voluntad. Comerían de manera adecuada, harían ejercicio con regularidad, dejarían de fumar, evitarían las drogas o el alcohol y no dejarían las cosas para más tarde.

Sin embargo, la falta de fuerza de voluntad no es la única razón por la cual una persona deja de alcanzar sus metas.

La motivación, nuestra gran aliada

La fuerza de voluntad es la capacidad de resistir las tentaciones a corto plazo para cumplir con metas de largo plazo.
El problema fundamental es que muy prontamente y con demasiada frecuencia solemos desconectar de las razones y propósitos (motivación) por los cuales hemos decidido hacer un cambio, perder peso, dejar de fumar o hacer ejercicio, y lo convertimos en una acción obligada o en una mera rutina. En este caso, la voluntad reemplaza a la motivación que no supimos crear o mantener.

Se puede decir que cuando el esfuerzo se acompaña de la convicción de que el cambio es bueno para mí, es más probable el logro de metas.

La fuerza de voluntad y las conductas saludables

Diariamente y de diversas maneras nuestra fuerza de voluntad está siendo puesta a prueba de manera casi constante.

Comemos una ensalada cuando nos morimos por una hamburguesa. Vamos al gimnasio sin ganas. Nos resistimos a otra ronda de copas. Nos quedamos callados cuando en realidad queremos hacer un comentario mordaz.  La interacción social a menudo requiere autocontrol.

En los últimos años, mucho se ha investigado sobre este tema. Si bien no existe la solución ideal, ciertos recursos te pueden ser útiles para entrenar tu fuerza de voluntad.

  • Evitar la tentación es una táctica efectiva para mantener el auto control. El principio “ojos que no ven, corazón que no siente” también se aplica aquí. No dejes a la vista aquello que quieras evitar.
  • Otra táctica útil consiste en planear qué hacer ante situaciones que ciertamente van a atentar contra tu determinación. Por ejemplo, alguien que quiera controlar su consumo de alcohol puede decidir antes de una fiesta que, “si alguien me ofrece una copa, entonces pediré cerveza sin alcohol”. Tener un plan establecido con anticipación puede permitirte tomar decisiones en el instante sin tener que recurrir a la fuerza de voluntad.
  • No tiene sentido tratar de dejar de fumar, adoptar una dieta sana y empezar a practicar ejercicio todo al mismo tiempo. Asumir las metas una por una tiene más sentido.

Ten presente que una vez que hemos adquirido un buen hábito, usar la fuerza de voluntad para mantener el comportamiento deja de ser necesario.

Con el paso del tiempo los hábitos saludables se hacen rutina y seguirlos no requiere la toma de decisiones.

Hay muchas preguntas todavía por responder con respecto a la naturaleza del auto control. Pero parece ser que, con metas claras, auto vigilancia y un poco de práctica podemos adiestrar a la fuerza de voluntad para que permanezca fuerte frente a la tentación.

Y tú, ¿Achacas tu inacción a tu escasa fuerza de voluntad?, ¿Pones en práctica algún otro método para evitar las tentaciones?

Me gustaría mucho conocer tus respuestas. Puedes dejarlas abajo en los comentarios.

Tu acción hace el futuro

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