Escuchar voces es una experiencia humana común

voces

Juan asiste a una entrevista de trabajo. Durante su transcurso, distintas voces le susurran al oído:

“Lo estás haciendo fatal, pareces un tonto, no tendrías que haber dicho eso, otra vez la has fastidiado…”.

Atento a su murmullo interno, Juan se pone cada vez más nervioso lo que hace pensar a su entrevistador que no es la persona que está buscando.

María está cuidando su alimentación para bajar de peso. En la boda de su prima la asaltan pensamientos del tipo:

“Soy un desastre, no debería haber comido ese pedazo de tarta, no soy capaz de hacer nada bien…” por lo que decide abandonar su objetivo y tirar por la borda todo el esfuerzo que hizo hasta ese momento.

Podría dar más ejemplos ya que, la mayoría de las personas, somos presas de unas voces internas, una especie de crítico interior, que parece estar esperando a que cometamos un error para empezar a dar la lata.

Alguna vez habrás escuchado a tu crítico interior:

  • Diciéndote que no eres lo suficientemente bueno
  • Que tus metas no son las apropiadas
  • Intentando destruir o poner en duda tus logros
  • Llamarte idiota, incompetente, fracasad@, inútil, débil, torpe, fe@, desagradable…

Y esto no es nuevo.

El mismo Buda propuso hace más de 2.500 años que, para apaciguar el sufrimiento, debemos conocer y cuidarnos de nuestra propia mente

Otras voces invitadas al diálogo

Cerca estamos de empezar un nuevo año y, seguramente, tu lista de “debería” (probablemente la misma que hiciste a principio de año) ya tiene lugar propio en tu cabeza, “Debería comer más sano, debería ir más al gimnasio, debería ir tras mis sueños…”.

voces-1Esta voz perfeccionista, que intenta acercarte a la persona que quieres ser, se enfrenta a tu crítico interior que se encarga de recordarte todas las veces que lo has intentado y has fallado.

Y ahí estas tú, asistiendo a este diálogo-lucha en el que, si además de escuchar las voces, te las crees, crearás un malestar interno con desasosiego, miedos, dudas, vergüenza, sensación de incapacidad… que puede llevarte a abandonar cualquier intento de mejora.

 

Quieras o no, ese murmullo interior está ahí. Desde la visión de Mindfulness es posible dirigir ese diálogo desde la flexibilidad ya que:

#1. Te ayuda a estar en contacto con esas voces desde su aceptación, dejándolas fluir por tu mente sin detenerte en ninguna, sin juzgarlas, sin juzgarte y sin enojarte con ellas, ya que son fruto de creencias gestadas desde la infancia.

#2. Fortalece también otra voz, amable y compasiva, la autocompasión, que te permite equivocarte sin autodestruirte para encontrar el punto intermedio entre el todo (voz perfeccionista) y la nada (voz crítica).

Empieza desde este mismo momento a hablarte con amabilidad, sobre todo cuando fallas.

Si no sabes cómo hacerlo utiliza las mismas palabras que le dirías a la persona que más quieres en el mundo en esa misma situación. Es muy probable que serías menos cruel.

Comienza a aceptar las voces que viven en ti, no luches contra ellas, pero recuerda que tú eliges cuál de ellas escuchar.

Un hombre no puede estar cómodo sin su propia aprobación

-Mark Twain-

Tu acción hace el futuro

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