Lo que puedes aprender con el juego del millonario

millonario

De vez en cuando, no viene mal jugar al juego del millonario.

En una reunión con tu familia o amigos, pregúntales: ¿Qué harías si fueras millonari@?

Luego, cada uno responde. Observa las respuestas. Es un ejercicio excelente.

Empieza a probarlo contigo mismo. Coge un boli y papel y escribe una lista, de un mínimo de cien cosas, que te gustaría hacer, tener o ser. No te pongas límites. Recuerda que eres millonario. Escribe todo lo que pase por tu mente, sin censuras. Si tener un Ferrari, un Rolex o un collar de diamantes es un viejo deseo, escríbelo. ¿Qué tal tomar clases de tango, hacer un largo viaje o hacer submarinismo? Anota todo lo que desees o quieras, todo aquello con lo fantaseas, sueñas y te ilusiona.

La mayoría de las personas se quedan bloqueadas muy pronto. No pueden pensar en cien deseos que les gustaría hacer, tener o ser. Ve más allá de tus límites y trata de imaginar algo más. No te preocupes, es solo un juego.

Cuando hayas terminado tu lista de millonario, revísala

 

Primero: ¿Cuántos de esos deseos los quieres REALMENTE?, ¿quieres un Ferrari?, ¿en qué cambiaría tu vida si lo tuvieras?, ¿te preocuparía que se abollara, se rayara o te lo robasen? Haz el mismo proceso con todos los demás deseos de tu lista.

¿De verdad quieres ser un buen cantante y llegar a la fama? O, dado el tiempo y esfuerzo que eso requiere, ¿te parece perfecto seguir cantando en la ducha?

Finalmente, elige los diez puntos de tu lista que verdaderamente quieres hacer, tener o ser en la vida, todo aquello que lamentarías no haber hecho si estuvieras en tu lecho de muerte. Por ejemplo, “Ay, siempre quise ir al Caribe y nunca fui”. Dicen que en medio de la agonía, las personas nos lamentamos de lo que no hicimos o lo que no dijimos: perdonar a ciertas personas, pedir perdón por algo que hicimos, no haber pasado más tiempo con los seres queridos o haberse perdido una experiencia vital.

Asegúrate de que los diez deseos que escojas reflejen el mundo de tus valores. Aquello que para ti es lo más importante, eso a lo que eres capaz de dedicar tu tiempo, recursos y esfuerzos. Ahora que sabes lo que quieres, escoge tu primer deseo, transfórmalo en un objetivo para tu vida y empieza a perseguirlo hoy mismo. Verás que cuando hayas decidido cuáles son tus necesidades y las cubras, querrás muchas menos cosas que antes.

Pasado un tiempo, quizás descubras que no es tan agradable tener una cosa como desearla. No es lógico, pero suele ser verdad.                                                                                                                                                                                                                                                 – Sr. Spock, Star Treck –

 

 

 

 

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