Por qué tener metas puede cambiarte la vida

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Las metas dan significado y propósito a todo lo que hacemos. Sin embargo, se calcula que solo el 10% de las personas cumplen sus metas y objetivos.

¿Por qué tan pocas?

Básicamente, porque no tenemos claro qué metas queremos cumplir o bien, no tenemos estrategias eficaces para hacerlas realidad. Una muestra de ello es que nos cuesta expresarlas en pocas palabras. Así que hoy aprenderemos a expresar nuestras metas de vida claramente.

Por qué tener metas puede cambiarte la vida

Tener metas es darle sentido a la vida.

Aumentan tu entusiasmo, tu motivación, tu ilusión, te hacen sentir orgulloso al alcanzarlas y hacen que ocupes tu tiempo de manera productiva en vez de malgastarlo con pasatiempos que no te aportan nada.

La persona que carece de metas en su vida permanece inmóvil en una situación que puede acabar por aburrirlo y frustrarlo ya que cada día es igual que ayer e igual que mañana.

Cuando tienes una meta trabajas para hacerla realidad y así, mantienes tu vida en movimiento como un tren en marcha y no uno que se detuvo hace años en un tramo de la vía y se quedó ahí, inmóvil, para siempre.

Necesitamos metas en todas las áreas de nuestra vida

 Una meta no necesariamente tiene que ser algo de gran trascendencia.

Lo importante es que tenga sentido para ti, que responda a tus deseos y no a lo que otros desean para ti.

Si te cuesta plantearte metas empieza por identificar las distintas áreas de tu vida y los resultados importantes que quieras conseguir en cada una de ellas para avanzar. Por ejemplo a:

  • Nivel laboral: ascender o crear tu propia empresa.
  • Nivel de pareja: recuperar la intimidad que antes tenían y que fue disminuyendo con el tiempo y la rutina.
  • Nivel personal: dejar de fumar, perder peso, ponerte en forma…
  • Nivel social: tener más amigos, rodearte de gente más positiva…
  • Nivel intelectual: aprender un idioma, hacer un curso de algo que te interese…
  • Nivel emocional: superar tus miedos, controlar tus enfados…

Lo ideal es tener cuatro o cinco metas a la vez, en diversas áreas, para no dejar ningún aspecto de tu vida abandonado. Coge lápiz y papel y empieza, no dejes pasar la oportunidad de ir más allá de tus deseos.

Cómo alcanzar las metas

Piensa en una boda, en la compra de un piso, en ser padre o madre, en conseguir un título universitario…

Todo lo que has logrado en tu vida comenzó siendo una idea en tu mente. Luego la transformaste en una meta u objetivo y tal vez, sin ser muy consciente de ello, planificaste cómo alcanzarla paso a paso.

¿Lo ves? La meta lleva asociado un plan de acción en el que, al igual que una escalera, cada peldaño te conduce naturalmente al siguiente escalón, o reto, por cumplir.

Por ejemplo, si tu meta es ponerte en forma, no te propongas ir al gimnasio tres horas al día; comienza por correr cinco minutos, salir a caminar o cualquier otra actividad que sea sencilla y te guste. Luego ve aumentando la cantidad de tiempo que dedicas al ejercicio y el grado de dificultad.

Ten en cuenta:

#1. Se perseverante pero no tengas una actitud rígida. Las metas pueden cambiarse si dejan de tener sentido.

#2. Habrá fracasos. Aprende de ellos para hacerlo mejor a la  hora de trazar tu próxima meta.

#3. A veces, quizás no alcances una meta en su totalidad, pero sí una parte y es importante que valores eso.

Recompénsate cada vez que logres pequeñas victorias.

 

Recuerda que te fijas metas para dar sentido a tu vida, mejorarla y generar ilusión.

Tu acción hace el futuro

 

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