Qué hacer con los pensamientos que te hacen sentir mal

El cerebro nunca para. Continuamente está generando ideas, pensamientos, recuerdos, que ejercerán sobre ti un efecto positivo o negativo dependiendo del tipo de pensamientos, ideas o recuerdos que pasen por él a lo largo del día.

Tú no puedes decidir qué va a aparecer en tu mente, ya que es algo que surge sin más, pero sí puedes elegir qué hacer con un pensamiento que te hace sentir mal. ¿Sabes cómo?

Ya sea por un problema laboral o personal, piensas día y noche en esa persona que sientes que te ha ofendido o que no actuó como esperabas o, en esa situación que hubieras afrontado de otra manera.

Sin pedirte permiso, ese recuerdo acude a tu mente por su cuenta, como si tuviera vida propia y te “engancha” generándote una sensación desagradable y, a veces, hasta dolorosa.

Automáticamente tratas de eliminarla de tu cabeza a toda costa. Te dices: no pienses en tal o cual cosa. Sin embargo, cuando luchas por eliminar un pensamiento solo consigues hacerlo más fuerte y más presente.

Tu capacidad está en tu forma de pensar

Por lo general, cuando algo así aparece en tu mente con demasiada frecuencia, le dedicas mucho tiempo y energía y, por supuesto, no puedes cambiar lo ocurrido. Te propongo probar distintas estrategias hasta dar con una o varias que te sirvan para conseguir un mayor control sobre tu mente para así, pasar página y dejar de darle vueltas al asunto.

  1. Coge lápiz y papel y escribe sobre el problema que te preocupe o cualquier cosa que te haga sentir mal, qué piensas sobre él y cómo te sientes al respecto. Por ejemplo: “Estoy pensando en la discusión que tuve con mi pareja/amiga/jefe y lo que me dijo. Siento una mezcla de resentimiento y tristeza.”
  1. Centra tu atención en lo que sucede en el presente: los ruidos ambientales, el contacto de tus pies en el suelo, la temperatura, tu respiración, la ropa sobre tu piel, etc. Es decir, usa tus sentidos para ser consciente de todo lo que hay ahora a tu alrededor y en tu cuerpo. Esto hará que la tensión que estabas creando en tu lucha contra tus emociones disminuya y seas más capaz de ocuparte de ese pensamiento, analizar lo sucedido, buscar otros puntos de vista, sacar nuevas conclusiones, encontrar soluciones, o tan solo aceptarlo sin luchar contra él.
  1. No pienses más de la cuenta. Lo hecho, hecho está. No sirve de nada darle vueltas a las cosas ya que no todo tiene que tener un porqué.
  1. Mantente ocupado.Tener muchas cosas que hacer y mantener tu mente ocupada durante todo el día te ayuda por partida doble: por un lado, al centrar tu atención en otra cosa, impedirás que tu mente vague hacia donde no debe. Por otra parte, tener experiencias diferentes a lo largo del día enriquecerá tu vida y te hará menos dependiente de esos pensamientos.
  1. No te creas todo lo que pasa por tu mente. Cuando estamos alterados, por ejemplo, muy enfadados o hundidos, pensamos de un modo irracional y exagerado que nos lleva a sentirnos y a pensar aún peor.
  1. Las relaciones interpersonales no son fáciles. No es fácil para ti y no es fácil para la otra persona. Cada uno ve las cosas a su manera, cree tener razón, se siente ofendido por palabras que no se dijeron con intención de ofender y, carga con un pasado que puede marcarlo para bien o para mal. Y, por supuesto, nadie es perfecto.

Ya lo sabes, tus pensamientos generan y despiertan en ti distintos estados de ánimo. Saber dirigirlos puede marcar la diferencia entre alegrar tu día y hacer con él algo productivo o, amargarlo y estancarte sin avanzar ni emprender nada nuevo.

“Solo estás a un pensamiento de cambiar tu vida”      W. Dyer

Tu acción hace el futuro

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